Raúl Navarro

Amor de madre

Cada vez que mil voces le decían
Allá está tu hijo, tirado entre despojos…
Enseguida esa madre caía de hinojos
Y las cristalinas lágrimas que fluían
De sus claros y entristecidos ojos
Eran como gotas de lluvia que caían.

Intentaban detenerla pero era vano,
Casi siempre salía de madrugada
Corriendo presurosa, sin decir nada;
Al llegar al lugar donde yacía el fulano
Tenía el corazón casi seco en la mano
Y una angustia en el pecho atravesada.

Así vivió los últimos instantes de su vida,
Acostumbrada al dolor y al quebranto
A convivir entre la risa y el llanto,
Con la esperanza débil y el alma abatida
Por culpa de ese ingrato a quien cuida
Aunque es hombre, porque lo ama tanto.

No existe amor puro, desinteresado,
Como el amor de una madre que riega
Semillas de amor aunque después siega
El olvido que nunca debió haber cosechado,
El olvido de ese hijo que después la niega
Porque se siente de ella avergonzado.



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