Emyzag

**-Homenaje a Poetas III-**

Homenaje a poetas que en vida fue y será la más legendaria letra, pluma y tinta en papel, donde sus letras quedarán por siempre…




Si una espada me hiere…




Con el puñal más etéreo,

más mortal y letal, me mareo,

y comienza la faena del día y yo alineo,

me iré por donde se vá el sol en ocasos,

y en silencios serviré a mi Dios…,

 

si quieres odio,

lo tendrás a duelo de puño y espada,

pues, no hay más recelos que el alodio,

cuando acecha a mi costado la espada,

 por costumbre de un inmenso episodio…,

 

si una espada me hiere…,

pues, correré hacia la inmensa eternidad,

hacia el infinito que calla y que no me quiere,

cuando des la funesta realidad,

de poder vivir sin libertad…




Homenaje a Amado Nervo en “Si una espina me hiere…”.











Encomio a la Oscuridad




Yace bajo el sol,

como todo un control,

es la oscuridad en el cielo,

cuando se advierte el vuelo,

yá sé, que son celos de viejo,

es el encomio a la oscuridad,

cuando la muerte ha venido,

cuando yá los ojos cierran,

de tanto ignoto en cada gota de una lágrima,

¡es la muerte!,

es la esencia de lo inmortal,

de la letal mortaja,

que hiere en los ojos,

encomio a la oscuridad,

yace en el tiempo,

cuando se dijo adiós,

como un rosal marchito,

me das la oscura soledad,

cuando no se frena a la muerte,

yace aquí bajo la luz,

en el lecho frío,

un hombre que amó intensamente,

porque la oscura soledad,

llegó como hiere la tempestad,

fría, natural y sin más que la potestad,

queda la muerte al acecho,

de un encomio a la oscuridad,

porque... yá sé todo lo que fui…




Homenaje a Jorge Luis Borges en “Elogio de la Sombra”.



Himno al Sol




Luz del altísimo Dios,

la verdad cae toda en tí,

verás que el suelo se viste,

de la alfombra de tu luz,

cuando llega en crepúsculos,

y se adora el más bello instante,

¡es el amanecer!,

¡es la alborada!,

que se enciende con su fuerte y temible luz,

que aprieta un fuego y condescender,

hasta que se haga en ocasos,

y ni así, se apaga su luz,

siempre brillará,

aunque esté libre de luz,

la luz seguirá sin bifurcar,

su instancia,

su verdor en el Edén,

como sostén de todo,

es la luz que por siempre brillará,

himno al sol,

levanta tus ojos,

hacia el brillo de luz,

por donde se acaricia su calor,

¡es el sol!,

el que brilla aquí,

como relámpago de luz,

que advierte más trasluz,

por donde se pasea,

el más adyacente halo,

¡es el sol!,

la luz más poderosa,

de la vida…



Homenaje a Francisco de Quevedo en “Himno a las Estrellas”.












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