Don Juriaco

Adiós, tito Pepe (2011)

Qué triste día amanece,
qué despertar tan horrible
y doloroso;
aquel que ya no adolece,
por ese mal tan temible,
que en reposo;
a eterno descanso vaya,
y no fugaz como ha sido,
su esperanza;
la vida su voz acalla,
paró el Hado su latido,
tan a ultranza.



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