raya-y-punto.

Mi copiloto

Aquellas neblinas que afanosamente coleccionabas, pegándonos a la banquina.
Los disparos de pupilas cargadas y precisas, cuando no la vista al horizonte.
Un delirio temblando como un pez fuera del agua, como el agua contra el parabrisas.
Túmulo más doliente que el cuerpo que lo hizo, asiento vacío.
Milagros malditos que restituyen la lágrima a su ojo.

 

Hablas, y en tu voz se calcinan los reflejos de la carretera.
Hablas, y en tu cigarrillo se inmola la noche con la camisa abierta.
Hablas, y siembras el olvido en todo lo que existió antes de tu boca.

 

Riéganos de café las medianoches, cálmanos con los cuentos de mamá.
¿Qué aconteció con acuario ascendente, las alegres cabriolas de la radio?
¿Adónde el pan que ayer guardamos para hoy, hambre múltiple, kilómetro cero?
Dame lo centrífugo, lo enardecido, lo trepidante,
El inmenso semáforo con sus luces idiotas tratando de imponer orden en nuestro azar.
Dame tu risa, para hacerte en el retrovisor un verbo que destelle si me ausento.

 

Tápate el rostro para que el misterio le embellezca,
Tápate del tedio que acribilla tus tenues aleteos.
No quiero que te desvanezcas como cualquier otra ensoñación.
No quiero que tu locura se disuelva en lo sólido de este mundo.

 

 

 

-raya y punto.

.29-05-17

Comentarios1

  • Verso&prosa

    Tápate el rostro para que el misterio le embellezca,
    Tápate del tedio que acribilla tus tenues aleteos.
    No quiero que te desvanezcas como cualquier otra ensoñación.
    No quiero que tu locura se disuelva en los sólido de este mundo.

    Esa frase me gusta, feliz tarde.



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