Santiago Miranda

Cuarteto para una desconocida

 

I - Madera/viento

 

Estrellarme en el curso de otras vidas
es lo que he querido
hacer contigo

 

Como si fuéramos incandescentes astros
divagando en el vacío, te observo
sola y se que estamos unidos

 

En la solitaria condena de jamás tocarnos
excepto con la mirada que detiene
el tiempo y funde aquel espacio

 

Extraño, saber que ambos, existimos
en aquella eternidad volátil
de reconocernos momentáneos

 

II - Moviento percutido 

 

Y callamos
como quien ya ha sabido
todos los discursos que se advienen
como quien ya conoce todas las promesas
a través de las respuestas que dispone el futuro
Y callamos

 

III - Pulsadas cuerdas

 

No sin antes pensarnos a través del silencio
¿piensas que te pienso como tú te has pensado?
¿pienso que me piensas como yo he me pensado
a través de tu pensamiento recursivo?

 

Entramos en un vórtice de imágenes que lo cubren todo
nuestros sueños ya perdidos, ahora emergen imbatibles
¿que significa aquel vacío que me atrae, aquel brillo
más oscuro que el abismo de una tristeza superlativa?

 

IV - Bronces

 

¿Por qué me alegro tanto de haberte visto?
Yo que he cuantas te vi antes, siempre pensé
haber estado un paso cerca de la imagen perfecta
de la mujer que he amado antes de ser yo mi nombre

 

Porque me alegro de haberte encontrado en la penumbra
de un camino porque si el destino es creado modificaré
las formas que se intuyen porque trasladaré mi espíritu
volcado al acontecimiento de cruzar esta fenomelogía

 

Entre las multitudes, se que estás ahí
entre el rumor de las olas, entre las ondas
graciosas del mar, se que estás ahí, en la levadura
en la crispada forma de amar, en lluvia que atiza a los perros
ladrar, se que estás ahí, en la llama que encandila a los elementos se
que estás ahí, en la lluvía afuera, en el musgo germinando, se que estás
ahí, en el fruto lo se bien, desenvuelta en los eventos, esparcida
en los momentos que me susurran al núcleo cercano al corazón; ahí
estoy, lo sé en mi mañana turbulento, en los pesares que se aproximan
muy bien se de aquello, en mis sueños prodigiosos como en mis presagios
más funestos, se que estas ahí y te espero, en la losa inscrita a fuego eterno
que conlleva mi nombre y la fecha de mi último nacimiento
                                                                                     Se que estás ahí

 

 



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