karekarenina

Otoño IV

El lenguaje, bendito artefacto, intenta asir el vacío.


Si yo digo, eso que digo se propaga en el aire,
se inmiscuye en tu juego de nadar como abeja,
medio bailando, medio contándome qué gusto imaginas que tiene la miel.


Yo la he bebido, niño papel de mis cenizas,
y tú la beberás, asentado en el espíritu que nos sostiene como frutos,
y tú la beberás, como lágrimas extrañas
cuando yo caiga del árbol.



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