Inexistente

SIETE DE ENERO en la casa del pueblo.

Adultos durmiendo la siesta,
el sol que grita este enero y ensordece mis riñones;
unos niños que hablan extraño ¡am!,
desde el país ¿Ungido para velar por el mundo?
han venido para las fiestas que van terminando.

Un estadio de béisbol que resuena emociones desde las gargantas de sus fanáticos;
música alta de fondo; unas bubucelas al compás
de imparables batazos que cercenan los campos de un equipo contrario.

Las calles medio solitarias…..
Un vendedor de panes con un pregón que requiere
un oído descodificador, para descifrar algoritmos vocales.

Las calles medio solitarias….
No puedo dejar de anotar los diversos cantos –porque si yo escribiera un diario,
ellos estarían en el diario vivir de mis días-:
los pequeños mirlos, las avecillas corraleras, los clarines,
y los legendarios güises anunciando al que va pasando
- lo decían nuestros abuelos- y en efecto… un fulano va rugiendo en su moto
… y otro mengano en este momento.

Las calles medio solitarias….
con el sol cargado en sus hombros, más en un lado.
En el otro la tarde ya comienza a pesar,
porque la noche la empuja y no le concede un retraso.

Voces, voces y voces esporádicas de los pocos que pasan;
el negro clarín en el alto escenario del frondoso aguacate,
en un inspirado canto; concierto magistral que ni Pavarotti lo supera.
Una bicicleta que anuncia su paso con unos pedales
a los que no se les ha enseñado una boquilla de grasa
desde hace un buen tiempo;
una bomba, y otra y otra ¿Qué celebrarán? ¡Vaya que no me invitaron!

Un grito y un chavalo que corre;
¿Se habrá despertado la musa?
un trozo de supuesta poesía, se asoma al balcón de mi mente, que dice:

“…la pluma en su ansiedad
se ha ahogado en el tintero,
se ha suicidado al ver la inescrutable libreta;
que ha desprendido sus hojas,
no hay lugar para versos… sin dar su fuero…”,

la unto de sal para sazonarla, y la cuelgo
como el jamón para editarla algún día.

Un sonido ambulante anuncia los nueve días
de la esposa fallecida del primo Marcelino
-en estos meses, casi todos los días,
la parca arrala este pueblo y nos hace
meter la barba en remojo,
nos acordamos que esta vida no es eterna
y pende solo de unos benditos segundos
para que seque la tina de nuestra existencia-.

Una televisión se ha encendido…, ya todos despiertos;
la merienda de la tarde que tarde se ha puesto,
mandarinas y naranjas, para unos;
para otros, café con rosquillas (y aquí yo me anoto).

-Se posicionan las sillas abuelitas-.
Veremos una película: El Novato, por Dennis Quaid;
el ascenso a las grandes ligas, de un joven prospecto lanzador de 97 millas
-Yo no lanzo ninguna-.

Comentarios4

  • Alexandra L.

    Me gusto leerte, pude caminar por esas calles medio solitarias, y no se; sentí una brisa de tristeza, nada quizás estoy muy lejos del sentido del poema. Placer de lectura.

    Un saludo, feliz noche, Alex.

    • Inexistente

      Un poco melancólico quizá... solo es una relación de las cosas que pasan en ese ambiente plueberino.
      Gracias y saludos Alex.

    • Lita_81

      Interesantes momentos en los cuales nos comparte el inicio de un año muy descansado y el compartir, ese aroma a hogar donde se acoge con calor, dichas llenas de buen compartir.
      Bello 7 de enero.
      Saludos

      • Inexistente

        Claro Lita... aunque hay unos matices opacos, son departires muy gratos, que recuerdan juventud e infancia, sobre todo la inmediatez de los padres,
        Gracias Lita... se le agradece su comentar atento. Reciba mis saludos también.

      • Pensamiento.

        Extractos muy poéticos. Saludiños

      • anbel

        Un gusto siempre leerte. Un sincero abrazo



      Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.