Salvador Durán

A Fernanda.

Te llevas una parte de mi felicidad.
Una luz que en mi alba es deslumbrante,
una voz que clama el corazón errante,
te llevas casi toda una verdad.

 

Mis mañanas se vuelven soledad,
mi eterno anochecer aún me espera
y apenas amanece en la postrera
vida sin tu presencia, sin tu amistad.

 

Triste me dejas, sin historia entera,
el vacío; la amnesia sin olvido,
solo se queda un corazón sombrío
con amor presente, sin tu amistad eterna.



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