JaimeGomez

Sentir de madrugada

Esta madrugada pude sentir el tedio,

el rocío como finas espinas

y un desierto sin arena en mi pecho.

 

Esta madrugada el café estaba aguado,

las noticias insípidas

y mis ojos como faros despistados.

 

Esta madrugada el papel quemaba,

mi bolígrafo estaba reseco

y mis dedos no decían nada.

 

Esta madrugada, como cada madrugada,

me he despertado con el mismo hueco 

entre pulmones y costillas,

hacía frío en memoria

y abstracción en mis sentidos.

 

No había porques,

tampoco había peros.

 

Porque esta madrugada,

te he olvidado dormido

y te he soñado despierto.



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