Santiago Miranda

Una libre condena

 
Al menos con ilusiones
[que me engañe ahora
para mi vida vacía no sentir
- K. Kavafis

I - El problema

 

Desde aquí doy cuenta de mi pena
remitida, el castigo de un plazo
que perpetúa mi existencia dentro
de un marco definido, es la triste
falta de sorpresas la circunstancia
                                  [moderna

 

He sido condenado a mis primeros 25 años
cumplidos, dentro del sistema que ahora
solicita la fuerza de mi tiempo y recluye
demolidas fantasías en el horno de un fuego
                                 [eterno

Como si fuera un patio que cubriera el mundo
del hogar al trabajo, miro con envidia fuera
al astro en lo alto y a la raíz que decrece
alejado del rango de la acción del hombre
                                 [corrupto

 

Pero nos han dado permiso para desplazarnos
dentro del país o fuera y mi única libertad
asegurada, el pagar tal o cual cantidad
por cada servicio prestado :

 

Me niego a entregar a la guillotina mi cuello
me niego al tiempo que devora antes mi carne
que luego devenga goma accesoria de sus objetos
artificiales, y veo a cada compañero asignado
a los mismos mecánicos oficios, soportando

 


      TODO EL PASO DEL TIEMPO
  -para quién no sucede sino como
la gran experiencia del malestar y vacío-
ES EL HOMBRE DEJADO A SU MARGEN

 

-total menoscabo-
El derecho
económico antes
que el derecho humano

 

II - Una continuidad dominante

 

Desde aquí, mi incómodo cuerpo dispuesto
al puesto de trabajo, miro a la ventana
-toda pantalla negra remite
a un escalado abismo cibernético-

 

Me aferro al pensamiento para no caer
pero la lógica trastabilla y presenta
agujeros, oh esta barbarie irracional
del miedo a caer en la locura inenarrable

 

Aún intento coordinar las referencias
sobre mí esta el cielo, bajo mío
la tierra y su misterio y a mi lado
[todos aquellos, mis límites y semejantes]

 

Al descender el astro y el sueño
soy liberado por horas al descanso
vuelvo a mi cómoda celda, luego del trabajo

 

Pero en el ensueño me dispongo
a rajar el paño de la mortaja
en la que bajo el peso del pasado
                                        duermo]

 

III El intento

 

El escape es el deber del recluso
-siempre y cuando se desee cometer tal acto-
trazamos por eso la ruta en el cielo
la nubes bifurcan volátiles escenarios


El soñado empezar de cero, cuenta las horas
¿qué ahora tenemos?, ciertas nociones
del cuidado ajeno, imágenes del salvaje
follaje en el que reposan las estrellas


No llegarás lejos, hermano
cuando te digo vayámosnos errando
hacia el otro lado de la experiencia humana

 

Nos intentamos romper las cabezas
tras las barras autoimpuestas
para darnos cuenta, en el punto en
cual los cuerpos se funden en la modorra

 

¿quién puso este idioma entre mi lengua?
¿quién dispuso sus cuerpos a la maquinaria
en la producción de mercancías impregnadas
de sudor y dolor ajena? -El beneficiario-

 


- no, tú -
- no, yo -
- no busques con tu mirada-

 

IV - La fuerza contraria

 

No renunciaremos a la conquista moderna
del espectáculo
Dice el placer dentro
de mí

 

Enumerar algunos motivos
justificando el vicio
en cual reposa el eslabón;

 

No hay lugar fuera -del lugar-
te mueves entre la periferia y la miseria
entre la exclusión del duelo y la alienación
En cambio]

 

Esta ciudad perdura tras las fronteras
y buscamos la señal de los móviles
y las luces eléctricas / al salir
/ fuera de ti / no salimos de la ilusión


Y cuento los Dioses muertos en mi
tiempo libre, que tuvieron que existir
pasar para comprendernos como
infinitamente desvalidos pero valientes
por vivir [en tal soledad


No hay orden de captura
nadie se escapa al límite
de lo real

 

Ninguna mirada tras de ti
Tu mirada tras tus huellas

 


V - La fuga en lo real

 

A veces me evado por obligación
en los parques iluminados
en la nostalgia de la tierra

 

Que no conoceré en esta existencia
pero que preví como ausencia
entre mi habla, me vuelvo
                             a evadir]

 

A la ensimismante soledad
el lugar predilecto de la niñez
en la tórrida pero incombustible

 

Fantasía de los jardínes míticos
del origen y el océano acunando
toda mi sangre, todo mi sueño

 

Cruzo los portales, vuelvo a ti.

 

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.