Esteban Mario Couceyro

La despedida

La primavera dejaba que el verano se fuera

en aquel tren

que partía al atardecer.

 

Ella, de blanco como una flor

estiraba sus piernas

como si fuesen almas

tratando de besar

al hombre

que supo enamorar.

 

Él asomado

correspondió el último beso

de esa despedida

forzada

por la vida y ese destino esquivo

que le hacía viajar

………..

apenas pudiendo amar.

 

Marcela, la que conoció

en el pueblo

por casualidad

en la vereda del bar

ella caminaba

y sus miradas

…….

algunas palabras

la invitó a sentarse

luego todo se precipitó

fueron dos días

…………

el amor se adueño

de sus almas

hasta que el tiempo

los separó.

Se prometieron

tantas cosas

y los dos sabían con dolor

que solo el cielo

les uniría

cuando cada uno de ellos

soñara

queriendo recordar

ese último beso

en el andén.

 

 

Comentarios2

  • Gaston Medina Vazquez

    Toda una hermosa historia de amor en tan corto tiempo. Tiempo implacable, indiferente e insensible. Felicidades Esteban. Saludos desde mi pequeño pueblo de Pomuch, Campeche. México

    • Esteban Mario Couceyro

      Estimado Gaston, el drama del amor fugáz, es esa sensación de vacío e insastifacción. Semejando a esas hermosas flores en florero, lejos del lógico marco, de la vasta naturaleza.
      Un abrazo desde el sur.
      Esteban

    • Beatriz Blanca

      Una historia con matices de amor y despedida, muy bien lograda que me hace disfrutar su lectura.
      Un saludo de fraternal afecto

      • Esteban Mario Couceyro

        Gracias Beatriz, historia común en los pequeños pueblos de provincia. No sé si esto es amor, en el sentido profundo del concepto, más lo veo como enamoramiento entre personas compatibles.
        Te saludo con reflejos guardados de un sol ausente.
        Esteban



      Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.