Wellington Rigortmortiz

* Desde el Más Allá

 

En esta noche última de mi vida,

luna, ilumina su rostro,

hazle saber que yo

la observo desde lejos;

en esta mañana última de mi vida,

sol, revitalízala con tu calor,

hazle saber que yo

le rezo desde lejos;

en esta tarde última de mi vida,

lluvia, purifícala,

hazle saber que yo

le lloro desde lejos.

 

En esta noche última de mi vida,

viento, hazle saber

que siempre le hablo

y hablare desde lejos,

llévale mis plegarias,

mis suplicas, mis ruegos,

mi amor y mis lamentos;

en esta mañana última de mi vida,

cielo, permítele contemplar

tu mágico azul,

hazle saber que aun existo,

que el último instante de mi vida

es siempre el primero,

que mientras haya

luna, sol, lluvia, viento,

mañana, tarde y noche,

jamás diré desde lejos.

 

Dios, hazle saber que la distancia,

el tiempo, los límites,

solo están en la mente

más no en el alma,

que cada amanecer tiene su noche

y cada noche su amanecer,

porque solo así sabrá

que ahí estoy yo

con la fe y esperanza

de su espera;

porque solo así yo sabré

que ahí esta ella

con la fe y esperanza

de mi espera.



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