Santiago Miranda

Un refugio contra la muerte


(a Paloma)

Construirte quisiera / con mis manos
con el dolor sublevado / de mi carne
un cuarto de luz disperso / un campo
de amor y sonido / al seguir la huella
a la cumbre de la lluvia /el nacimiento
del origen / y el hogar de las semillas
que estallan al amarse /tórridos frutos

 

*

 

Donde habremos olvidado el devenir
en el camino, donde ya no seremos
lo que hemos sido, todo el resto
será cuando seremos uno, finalmente
y tu rostro sea el mío y el tuyo
un duplicado y ya no habitemos dos
espacios sino uno donde no habitemos
sino seamos el espacio mismo, el
aliento del aire, la partícula divisoria
de la luz fluctuando, cuando seamos
la vibración imperceptible perdiendo
se en el infinito siendo el infinito mismo

 

**

 

Ya te digo, que felicidad serena
cuando seamos el mismo pensamiento
que se piensa a si mismo a través
de sí, la sensibilidad absoluta, una
locura desatada en el vendaval
de preocupaciones, una felicidad
inabarcable confluyendo en el vórtice
de una historia que nos ha abierto
a gritos en el silencio, el pulso
herido de sus grietas o gritos

 

***

 

Dónde ya no nazcamos para morir
donde ya no muriéramos para nacer
donde ya no cantáramos al bailar
porque seremos materia de canto
e instrucción de baile y huella
del signo mismo en cual se describan
todas las olvidadas letras de una lengua
muerta
    Una nota suspendida en el

 

****

 

Vacío es el vacío
donde ya no habrá mañana
donde todo habrá ya sido
donde ya habremos sido y no sido
donde no habremos sido aquello
al no ser, donde ya todo sea dado
por hecho como un hecho ya dado
y reconstruido, cuando de nuestras
cenizas alimentaremos por regurgitación
a los brotes amados en la primavera de todas
las penas, aquellos troncos darán frutos frugales
a las aves y serán estela de vuelo, todo vacío
quedará postergado-cancelado-excluido
en los espacios, por toda criatura viva
en la unión de cielo-tierra-mar que estarán
colmados de otros lugares, de una afirmación
de si, de un deseo abruptamente colmado
en la paz inclaudicable del silencio
entregado para siempre al escuchar.

Comentarios1

  • F.D.R

    Mágicas palabras.
    Te felicito, me alumbro!



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