Juan Pablo Mendoza Salazar

Carpe Díem

Nos dara otro fuego la enhebrada piel del crepúsculo.

Dudar así, es actuar con sabiduría, tomar el baso de

leche y vertírlo sobre la lengua, y amasar la lactosa como 

si fuera otra boca, otra lengua húmeda esparcida sobre la nuestra.

 

Ahora! oh cuerpo, diminuto ramillete de piel muerte

que andas tras el perfume de la ultima luz, ten fuerza

caparasón absorbido por los mares, soporta, podrá morir tras la víspera de

un poema, o seguíras con tu marcha en la soledad tan vana que es esta ciudad.

 

La casa ya húele a esqueleto, se fundaron las

voces en ella, y con ella se marchan, 

no queda mas patria anterior a la que sigue,

ni mas piedra de las que ya hemos

arrojado, solo el día funebre, amaderado y perezoso.

Solo la idea de morir tras la ventana, entre la

lluvia de abril y el sexo que espera en mayo.

 



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