Me había esforzado tantos años para salir adelante, que prácticamente no me di cuenta que el tiempo había pasado. Solo recuerdo los afanes y los sacrificios que había realizado para llegar hasta donde estaba. Los detalles no vienen a mi mente, pero estaban allí; Aquella noche fría de invierno, con mi café en la mano y con una bolsa de sueños en mi espalda, salí de mi pueblo.
Con un montón de proyectos en mi mente, salí a conquistar la Unión Americana rumbo a Kansas. Irme lejos implicaba dejar todo. “Por mientras” dejaría mi familia encargada con mi madre, con la promesa de volver. Tenía ya tres hijos en edad escolar y me necesitaban (lo recuerdo). Pero también tenían otras necesidades grandes y con los trescientos pesos que ganaba a la semana en el pueblo, “nomás no la hacía”.
Así que no la pensé tanto, hablé con mi esposa y mis padres y creyendo en mí, me dieron su bendición y partí ilusionado. Mi compadre “Pancho”, me estaba esperando en Kansas y tenía un cuarto especial para mí. Sin contar con los quinientos dólares libres que ganaría en la matanza. ¡Era una fortuna! recuerdo, pues nunca había ganado tanto dinero junto a mis 40 años de edad.
Con el tiempo me desempeñe como todos los de mi pueblo sabemos hacerlo. Con actitud, empeño y unas ganas tremendas de trabajar. Los “gabachos” luego vieron mi tesón y me valoraron. Al principio le enviaba a mi familia hasta 400 Dólares semanales y yo sobrevivía con cien dólares. De pronto todo cambio en mi tierra en relación a mi familia. Había comida, vestido y hasta salidas casuales. Pero pronto todo cambió.
Gracias a mi excelente desempeño, logré colocarme en una empresa agrícola donde ganaba mil dólares a la semana. El conocimiento que traía del trabajo realizado en las labores del pueblo, me dieron práctica y experiencia. Por lo tanto reconocimiento entre los jefes y me ascendieron. Eso me hizo sentirme “un dios” y empecé a gastar a manos llenas todo lo que ganaba. “Sin darme cuenta” me perdí en alcohol y en mujeres y hasta a la droga le entré.
Como por arte de magia pasaron 20 años y yo seguía prosperando, pero por otro lado empeorando cada vez más. Los mensajes y las cartas que recibía de mi esposa e hijos ya grandes, simplemente los ignoraba o desatendía. Luego mi esposa por no saber nada de mi (además de la falta de amor), sencillamente se fue con otro. Mis hijos uno a uno se fueron cada quien por su lado. Mi familia entera se desmorono.
Hoy después de 25 años de haber salido de mi pueblo a buscar “mejores oportunidades”, me encuentro viejo, enfermo, acabado y sin familia y en un país que no es mío. Olvidé decirles que el trabajo lo perdí por no poder controlar mis vicios, los cuales me dejaron en la calle.
Ahora soy un “Homeles” quien vive de las migajas de otros y pide dinero en los cruceros. La vida finalmente me dio una lección dura y fuerte. Después de tantos afanes y tantos desmanes. Al final y pensando en que todo cambiaría para mi futuro, puedo decirlo con certeza, ¡realmente todo cambió!. Al final como un triste perro me quedé: Solo. Es más los caninos creo son más felices que yo.
Esta historia esta basada en hechos reales que me cuentan paisanos de mi pueblo. Los cuales no de manera literal se escriben de acuerdo a sus relatos. Sin embargo es muy similar en gran parte y en algunos párrafos, mera coincidencia.
Un Escritor del Pueblo.
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Autor:
Josse Luiz (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de abril de 2017 a las 16:44
- Categoría: Sin clasificar
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