argantonio

Ei vagabundo

Solo con una mirada,

despiertas el fuego apagado,

y de repente has despertado,

en mi, el sueño de otra madrugada.

 

Yo envídio al animal mudo,

que solo con señas entiende,

el animal que nunca ofende,

aunque esté siempre desnudo.

 

Estar desnudo no es pecado

Porque desnudos venimos al mundo

Somos el fruto deseado.

 

Buscamos con los ojos

Vagabundeamos como un trotamúndo

Y así evitamos todos los enojos.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.