Juan Antonio Riveira Dosártes (JARD)

Poemados (JARD con la colega Ibatá)


JARD:
Despierto las hojas de mi poema
favorito, su alma, su cuerpo humedecido.
Su corazón me dice ¡Tengalo!
Con tiempo… ¡Ay, es nuestro tiempo mi amor!
Ibatá:
Su cuerpo candente yace en mi cama.
Lo voy a cubrir con el manto de mi pasión.
Seduces mi cuerpo, mi alma brillosa.
JARD:
¡Ay, su lengua picante
y labios de rosa suscitan mi ardor!
Ibatá:
Contemplas mis senos parados, dos volcanes en erupción.
Mi deseo crece aún más, cuando miro lo que florece entre sus piernas.
JARD:
Me acorrala su destreza
me destapa, me atrapa, ¡ay mi musa, mi sirena!
Me pierdo entre la suavidad de su piel erizada,
nado en el océano de sus besos. En su cintura
enmielada...
¡Ay, en el canto de sus gemidos celestiales!
Ibatá:
¡Mis besos llueven sobre su falo de fuego!
¡Mientras me excito con el roce de su piel!
Sus manos acarician mi flor ardiente.
Y mis pétalos se abren con dulzura.
Cada vez que me toca, me hace sentir mujer.
Entramos en nuestro poema de amor.
JARD:
Leo su libro entreabierto
olfateo su aroma
impregnado en las hojas
de su cuerpo
El calor de su voz
me envuelve
Me deshace
Me alimenta
¡Me fascina!
Sacio sus mil sonrisas,
su anhelo incrementa
Intercambiables
Mis besos descubren cada letra
esquinada en su piel rosicler
Ibatá:
Me susurra al oído
esta noche quiero derramarme en sus hojas calientes.
¡Ay, su respiración se acelera al sentir
de nuevo mis labios carnosos, que aprietan con deseo su delicioso tronco!
¡Mi lengua se pone traviesa!
Suavemente me sumerjo en su bosque cálido y misterioso...
Recorriendo su laberinto, me encuentro con el más preciado tesoro.
Dos bolas de oro, que brillan en medio de la oscuridad.
Las lamo, las toco y son suave como la espuma.
Los versos que me manda con su mirada perversa
me dicen que he logrado elevarlo hasta el punto más grande del placer.



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