Mayra Gisel

*** El Proceso Del Dolor ***

Yo, que me juré no volver a creen en nadie que me jurara amor eterno

que me prometí a mi misma no volver a enamorarme,

que me obligue a no sentir si quiera un poco de cariño

por nadie que me exprese ponerme el universo a mis pies.

 

 

Recuerdo la promesa de no dejar que nadie conociera mi interior

que nadie descubriera esa parte sensible y sentimental de mis misma.

Que observándome frente a un espejo hecha pedazos me grite

¡Eso te pasa por ser la estúpida que cree que todos pueden ser como tu!

 

 

Había secado mis lagrimas y admiré mi rostro,

me quedé en mi mirada, esa mirada vacía, deshecha

esos ojos llenos de dolor y odio, bronca que no me llevaba a ningún lado.

 

 

Rose el suelo y me dí cuenta que no merecía estar así como me sentía

entonces me vestí, me maquille y salí a la vida y por primera vez la ví.

 

 

Descubrí que afuera había vida, que no todo era como yo lo veía

que no sos mala persona por estar con una persona y después con otra

que no todo se trata de amor sino de respeto y que además,

lamentablemente la gente es más habitué de la traición que del amor.

 

 

Fui conociendo la noche y el alcohol y no por despecho sino por disfrute

fui conociendo personas que en mi vida trataría,

transformándome en el ser que jamás creí que sería

y no me arrepiento por que al mirarme al espejo me gusta,

me gusta verme así, llena de vida brillando con luz propia.

 

Dejé de cuestionarme los por que de su decisión y me dedique a disfrutar.

Disfrutar los besos y las caricia de otras manos, de otros labios.

Me dedique a regalarle a mi cuerpo la pasión que sus brazos me rechazaron

y jamás me sentí culpable, no, siempre sentí que quería más.

 

 

 



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