Mallez

Fierecilla

 

¡Muy bien! Debo decirte
fierecilla indomable
que ya se cansan mis fuerzas
para correr tras tuyo.

Que en mis deseos quiero asirte
a mi trato dócil, amable,
y en un arte de sapiencia y destrezas
pueda doblegar tu orgullo.

Extiéndeme tu misericordia, Amada.
Levántame del polvo en que me bato.
Si tú de sutilezas no sabes nada
¿Por qué dejas que te quiera tanto?



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