Iñigo Eguskiza

Madre

En dicha se halla el risueño fruto

que en crisálida hubo yacido.

Pese a que en pena fue traído,

de la esperanza es ya tributo.

 

En tinte azucena plasma su ser,

como ángel virgen de pluma alzada.

Permanece callada su balada,

y en veta de oro pigmenta su sien.

 

Con tierna mirada de porcelana

ensalza la gracia de sus luceros

y abraza risueño a su madre

en el albor de la mañana.



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