Vito_Angeli

El templo de la perdición



Pocas veces podía hacer presente,

en todo momento estaba ocupado,

el silencio nunca era buena gente,

espantaban los gritos cual pecado.

 

Un lugar como pocas fuera visto,

sus formaciones, altas y perfectas,

digno templo de deidades selectas 

pero fue usado para dolor maldito.

 

Miles de almas gritan necesitadas,

un abismo de ausencia fiel emana,

altos sacrificios de bestias pasadas

honraban a la oscuridad profana.

 

Nadie podía escaparse del mismo,

laberinto cerrado, puertas selladas,

dos pasos hechos soltaba plateada

magia que te consumía los sentidos.

 

Se perdió aquella cuenta regresiva

que les auguraba llegada ansiada

de un siervo oscuro con su misiva

guiando la población descarriada.

 

Pensar que todo se mostró diferente

ese día cuando tanto llanto terminó,

fue murmullo visitante que dominó

esos espacios, antes de los dolientes.

 

Sonido distinto de los ya conocidos,

era algo parecido a la vida misma,

por él,  un verdor se mostró nacido

en toda la superficie, hasta la cima.

 

El templo de la perdición aún existía

pero sus restos quedaron ofuscados;

para algo nuevo él estaba destinado,

crear la  vida, que antes allí florecía.

Comentarios3

  • boris gold

    MUY BUENAS LETRAS.
    UN ABRAZO

  • Evandro Valladares

    Siempre es un gusto leer tus letras. Felicidades amigo.

  • yosoyelquesoysiempre

    El templo de la perdición

    Una muy definida mezcla de trazos surrealistas con pasajes fantásticos.

    Buena la creación. Lo puedo constatar a través de los versos que seguidamente reescribo...

    Sonido distinto de los ya conocidos,

    era algo parecido a la vida misma,

    por él, un verdor se mostró nacido

    en toda la superficie, hasta la cima.



    El templo de la perdición aún existía

    pero sus restos quedaron ofuscados;

    para algo nuevo él estaba destinado,

    crear la vida, que antes allí florecía.

    Siempre conservando ese norte de las letras bruñidas e impecables.

    Felicitaciones.

    Un aplauso, hermano de letras.

    Jaime Ignacio Jaramillo Corrales
    Condorandino.



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