Glomo

Destierro

             Hasta que no llega el desgarro no destierro 

             la aspereza al confin, donde la uña salta, donde la 

             lluvia besa, donde las pestañas muerden a golpe de 

             vista.

             El corazón no es reloj de enamorados hasta que 

            dan las siete y comienzo al salivar con verte. En la 

            aspereza de las horas hay pocas conversaciones 

            con el reloj, no me interesa seguir ningún ritmo. 

            No entiendo de metáforas porque la vida me viene 

            grande y solo veo lo que me sobra por doquier.

            Y es tan ingrata la muerte que no me asusta, miro 

           dentro el hálito gris como humo, un desprecio, 

           más lejos que el silencio. Mi amada ha llegado y respiro

           tranquilo, hay menos muerte de la tarde, algo más de

          vida en la noche, menos agujero, más hueco.        

          Luego llegan los sueños, los minutos se apagan o,

          más bien, se derrotan por la ingencia de los espacios

          ocupados.

         Más adelante se despierta el paisaje, con su ornamento,

         lágrimas cayendo. Salir de casa con rumbo hueco de un

         pan sin miga,

        un campesino sin huella tras de sí, sin la vigilia de 

        su surco, un olvido antes de que llegue el nombre a 

        nombrar, el odio al odiar, el "lo siento" a perdonar, el

        beso y el verso a decir "te quiero amigo", porque de

        verdad te quiero, y si no te lo digo reviento.

             

Comentarios2

  • Ross4

    Impregnado de muchas certezas.
    Muy bueno!
    Saludos,
    Ross

  • Glomo

    Muchas gracias por vuestras palabras. Un saludo afectuoso.



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