Santiago Miranda

A.A.M.M. V

El mal del hombre, la apropiación de los placeres

Del otro, del otro, del otro negado –no hay otro aquí-

La verdad, es que desde antes de la disciplina 

-aquella intromisión dolorosa, de la posibilidad extenuante-

-aquella gloria fundante e inmiscuida de la vigilancia futura, en tanto-

 

No hubo dosificación de los placeres [la muerte

La madre, el granero, nos enseñó morir o no de hambre]

Solo después de la palabra lo conseguimos

La palabra! aquel condenado castigo)

Pero no había palabra en aquél

Entonces

 

Fuimos lacayos

No te olvides hermanos

Seguimos siendo lacayos

  No te olvides hermano

La vida no se trata de vivir por un ajeno

        No te olvides hermano

La vida es un mandato (divino, pagano)

                         No te descuides hermano

  /recupérate del torrente, resguárdate bajo techo/

Tarde o temprano, el cielo nos pide

Explicaciones /

/sobre el derroche del tiempo

Tarde o temprano, el cielo cae

Por su propio peso, todo arde cons(u/i)mado

-de ahí proviene la noción de gasto-



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