Wellington Rigortmortiz

* El Aroma de tu ser…(La maldición de mi dolor)

 

No me queda

absolutamente nada

para ti en el alma,

la mente y el corazón,

solo llevo en mi mano derecha

un viejo cráneo con aroma añejo,

aroma que esparcido viaja

a todos los lugares que visitas,

aroma de muerte

que te acompaña hasta tu casa,

que se impregna día a día

en tu ser, duerme contigo

y despierta contigo,

mi triste dolor

te vigila, te persigue

como voraz depredador,

la maldición del amor asesinado

aguarda a cada paso tuyo,

no puedes presentirlo,

es tan sutil, tan prevenido,

solo espera su real

momento para mostrarse,

no me queda ningún sentimiento

de piedad o compasión

en este mundo creado por ti

para mi, aquí nada de eso existe,

únicamente sobreviven los lamentos,

la tristeza adolorida, el amargo llanto,

los deseos de liberar todo aquello

a cada paso que das;

la maldición del amor asesinado

busca sediento de justicia

a su cruel verdugo, su hedor de muerte

viaja tras de ti, se impregna en ti,

con olor a muerte, a traición, a mentira

por donde quiera que deambulas,

aun después de todo, solo yo

soy el único que no pudo

ni puede reconocerte,

los demás si, por eso no se involucran

ni se involucrarán

con tu ser infernal, solo toman

y tomaran todo aquello

que sugestivamente “inocente”

sueles dar o dejarte hurtar,

a pesar del mal sufrido por ti,

yo soy el único que no pudo

ni puede reconocerte aun

y solo llevo en mi mano derecha

un viejo cráneo con aroma añejo,

aroma que esparcido viaja

por todos los lugares que visitas,

aroma de muerte

que te acompaña hasta tu casa,

que se impregna día a día

en tu ser, duerme contigo

y despierta contigo,

mi triste dolor

te vigila, te persigue

como voraz depredador,

la maldición del amor asesinado

aguarda a cada paso tuyo,

no puedes presentirlo,

es tan sutil, tan prevenido,

solo espera su real

momento para mostrarse,

busca sediento de justicia

a su cruel verdugo, su hedor de muerte

viaja tras de ti, se impregna en ti,

con olor a muerte, a traición, a mentira,

deambulas por donde quiera que vas,

el infierno existe y está aquí, aquí,

en el sitio en el cual vives tus impudicias

y en el cual vivo yo mis tribulaciones,

ya es imposible que puedas escapar,

en mi visión de oráculo observo

las cuatro velas negras

que rodean tu cajón…

Comentarios1

  • nelly h

    Un poema llevado al plano surrealista !
    Hermoso



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