Raúl Navarro

La historia de mi amor 2

Muchas veces mi corazón enamorado,

siguió las huellas de un amor que era

una gatita, que se volvió una fiera

que me dejó, todo herido y rasguñado.

 

Besos. Muchos besos, muchas flores,

muchas caricias que lo insinuaban todo,

muchas promesas sembradas en lodo,

le dieron a mi alma muchos sinsabores.

 

Después de tantas noches de desvelo,

de besos dulces bajo la luna llena,

de suaves frases de su voz amena,

se marchó y vi que se quemaba el cielo.

 

Hombres fuertes vencidos por unos besos.

Hombres ágiles atrapados por unos labios.

Ojos que vuelven tontos a los más sabios.

Caricias que a los libres vuelven presos.

 

La noche oscura, llena de desconsuelo

volvió la fiera con la esperanza rota,

fui su pañuelo, con él, gota a gota

secó sus lágrimas y lo arrojó al suelo.

 

Luego se marchó, me dejó su aurora,

su resplandor de luz en mi ventana,

mi amor herido en un vaso de porcelana

y este corazón que hoy sufre a toda hora.

 

Su amor tedioso, cual si fuese hiedra

se enredó a mi alma triste y enamorada,

aquella que nunca haya sido enredada,

que me lance ahora la primera piedra.

 

Y a pesar de saber que tantas veces

te dejó con el alma en vela sin difunto,

y aún así la buscabas, te pregunto

alma ¿Por qué ahora te entristeces?

 

Creí que estaba locamente enamorada,

endulzó y amargó mi corazón juntamente,

ven como sí puede brotar de una fuente

agua dulce y a la vez agua salada.

 

He querido contarles la historia de mi amor

a ustedes amigos, desde otra perspectiva,

un amor que murió ebrio de dolor,

y que espera impaciente una boca de flor

que con un encendido beso lo reviva.



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