Oscar Alberto Fernande Folguerá

LA SENDA DE CARICIAS

El céfiro de la alborada roza tu dermis y la mía

seduce el pensamiento que aún no reposa

lo eleva más allá del hálito de pasión que nos rodea

anima las brasas que recuerdan son una infinita hoguera.

 

La senda de caricias sabe de palabras y  besos

no es estrecha, la transitamos sin escollos ni egoísmos

cálida caminándola juntos, frío destierro del solitario viandante

conocemos las apetencias del otro, las hacemos propias, las gozamos.

 

Esta brisa acicala nuestro amanecer de ensueños

no es el aire, las estrellas diluyéndose, el fulgor del lucero,

lo eterniza tu mirada hundiéndose en mis recónditos anhelos

se vuelve real la quimera de ser uno mismo en la piel del otro.

 

Oscar A. Fernande Folguerá (Argentina)

Derechos Reservados Del Autor



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.