Jose Mateos

Ofrenda

Arrodillado delante de ti,
bebo de tu agua bendita
y mientras comulgo de tu cuerpo
rezo para que mi cara
viva siempre entre tus muslos.
Subo los ojos desde el negro triángulo,
altar de mis plegarias,
oigo tu voz de entre el cielo y tus entrañas
para preguntarme si tengo fe en ti,
mi religión.
Yo lloro que sí
y tu apretándome más fuerte,
con epilépticas sacudidas,
gimes mi nombre
y yo grito el tuyo.
Allí vive mi dios,
al final de tu vientre
y para adorarle derramas tu sangre.
Yo me elevo en ti
y penetro con toda mi alma
dentro de tu cuerpo.

Comentarios2



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.