Leidy L. De La Rosa M.

Vulnerabilidad

Se acabó. Tu hybris y la mía se encontraron. No fue una sabia elección.   

 

Amor, pasión, sexo.   

 

Entraste en mí, saliste, y de inmediato tus lágrimas se derramaron estando entre mis brazos.   

 

Dos cuerpos, un solo corazón 

no hay lugar para sentimientos vanos. 

Hasta yo, la más divina entre las diosas 

desconozco la exacta razón.   

 

Cómo negar nuestra promiscuidad. 

Cómo eludir sensaciones. 

Cómo terminó lo que jamás inició. 

Quizás solo tuvo lugar en mi cabeza.   

 

Mundo amplio, extenso, soñador.   

 

Vagas ideas que ansían materializarse.   

 

Placer, orgullo, desconfianza, incredulidad.   

 

Vi a Cupido pasar con su aljaba. 

Disparó, dio justo en el blanco (alma)... falló. 

Cómo pudiste errar de esa manera. 

Te equivocaste al ser acertado.   

 

Quise creer que eras mi amado Ares. 

Volcán en erupción. 

Fuego que arde y me consume sin razón. 

Crearé mitos a nuestro alrededor. 

Ya nada es falso o verdadero.   

 

Tentación. Incesto. Culpa.   

 

Por ahora y por un considerable tiempo 

me divorciaré de ese "necesario" sentimiento 

al que ustedes los mortales, le llaman AMOR.   

 

Desobedecí mi propia regla. 

Pasión y amor jamás serán un mismo concepto. 

Y yo que creía comprenderlo.   

 

Fragilidad. Debilidad. Conmoción.   

 

Qué extraña sensación. 

La humedad de mi alma intenta escapar 

por aquel par de ventanas que observan el mundo.   

 

Una diosa no puede ser vulnerable. 

Venus es la estrella que más brilla.  

¡Venus impera!   

 

La belleza portentosa e inigualable de Venus 

es inmune ante aquel que encontró a su igual 

y que no es la nacida de la espuma del mar. 

 

-Venus



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