Mariss Burton

MINUTO DE DECADENCIA

En el momento en el que nacimos
Comenzamos a morir,
Nacimos sin alma
Y destinados a sufrir.

 

Es el minuto de decadencia,
Cuando realizo tu belleza,
Tu túnica negra y tus ojos sin ojos
ponen mi mundo de cabeza.

 

Esta es mi muerte, mi gran deseo.
Es muy tarde para rezar,
en el minuto en el que nací nadie me escuchó llorar.
Nadie estaba ahí, ahora
cúbreme en tu oscuridad.

 

He caminado en un mundo lleno de mierda,
He cerrado mis ojos con la esperanza de no abrirlos de nuevo,
He recorrido mi calvario
He sufrido el agravio,
El minuto de decadencia por fin ha llegado.

 

Estoy seguro de que no iré al infierno,
Porque ya estoy en él.
Me revolqué en el lodo,
Fui oprimido por las ovejas,
Y viví la mentira.

 

Tú me dices que alcance y toque la fe, pero al final,
Dios se arrodilló ante el rebaño,
Y todos sufrimos el daño.

 

Soy una virgen y quiero sentir la sinceridad del pecado,
Quiero odiar a todo ser amado.

 

Somos actores pavoneándose en el escenario, pero cuando se cierra el telón no significamos nada,
Y el universo solo cambia de página.

 

Las flores se marchitan y se convierten en polvo,
Me disgrego en el viento con ellas
Y viajo como polvo estelar.

 

En el minuto de decadencia,
Puedo ver más allá de los árboles
Y miro lo insignificante de mi existencia,
Tornándose todo a negro y vacío.

 


Al final, Dios se arrodilló ante el rebaño,
Tomé la mano de Satán y no me hizo ningún daño,
Porque ninguno de ellos estaba ahí.

 

 

 

 

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.