Saúl Z.

Entre basura

Estoy en un maldito manicomio
de lunes a viernes;
donde todo es gris, monótono y aburrido.
Pensé en matar a todos,
pero dicen que no debes,
pues luego tendrías que huir
y vivir como fugitivo.
A todos aquí los detesto,
eso es muy cierto.
Los odio tanto como a los domingos.
Pensé en matar algunos,
pero por dentro ya están muertos.
Aunque a veces los escucho
-vivos- correr por los pasillos.
De todas las almas vagantes de por aquí,
solamente he visto a una chica viva,
y lo sé porque la he visto caminando por ahí;
ella es muy linda,
tiene dos ojos y aún respira.
También tiene dos piernas largas
que ocupa cuando camina,
y va dejando un rastro detrás de ella,
es un olor de tranquilidad,
que me llena de vida;
que ya no me deja pensar en otra cosa,
que a todos mis pensamientos atropella.
No puedo apartar ya la mirada
de su sonrisa devastadora.
Y no lo haría aunque pudiera.
Ella es el único ángel en este lugar de basura:
ella es quien le da color en los días grises
a toda esta mierda.



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