Mallez

Una copa de vino

Bien, tú has de inspirarme
para decir la verdad suave
y no lastime los heraldos
caballeros que te sorbieron.

Contigo igual departieron
varones sencillos e hidalgos,
y en su insospechado enclave
unánimes desean hallarme.

Pero la quietud y la cordura
saben mejor en tu compañía
porque eres clara, transparente,
que yo te prefiero a solas.

Muy lejos de las fumarolas
en que se bate la gente
entre suplicios y algarabías
con un tinte de locura.

Yo brindo con mi sobriedad
al poseerte en calma,
y tú en mi mano a mi boca
sutil inspiración allegas.

De tristezas a unos anegas
al poner su mundo en tu copa.
Con un sorbo tuyo mi alma
transitoria se llena de piedad.

 

 



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