la flaca

¿Quién sos vos que no me dejas?

Sos duda, esa es tu naturaleza, yo me acostumbro a la fuerza que genera tu existencia, cosa nada sencilla cuando en los pasadizos de mis miedos te desnudas, tienes el peso del mundo, ¡mi mundo! y siento que tarde o temprano me aplastas.

 

Busqué tus ojos, hasta que se volvieron oráculo y anunciaban mi fin con destellos de gloria, comprendí que el fin de uno no está en la muerte sino en los ojos de alguien y te volviste un monstruo al que voy recurrente para que augure mi caída, entras al baño, suena el agua y la imagino sobre tu espalda, ¡sabes! siempre quise todo con vos, suena Pink Floyd y trato de escribir la historia de una tipa que ha vivido mucho más que yo, no puedo, la experiencia da conocimiento me repito, y de pronto me atormenta esa levedad del ser y quiero arrojarme de lleno a mis miedos, estando allí ya nada puede pasar, ese es el punto más hondo, ya no habría la necesidad de luchar, ¿para qué?, ah esa levedad que nos persigue y que Kundera describe como si describiera la realidad de cada uno y de todos desde su esencia, ¿cómo lo logra? me pregunto, cómo logra uno tanta genialidad al entender esta naturaleza humana que se inclina violentamente a dejarse caer en lo más débil de nosotros mismos, pero ¿cómo podría dejarte?, ni siquiera entiendo si estás, en que parte de mi historia logras ser, ¿quién soy yo contigo?.

 

Es que tienes el tono de una pregunta, pero no el tono rápido de la respuesta, sí o no, demasiado fácil, créeme, hay preguntas sin respuestas que todavía justifican dioses y evoluciones, todavía sostienen personas y vidas completas, se mantienen ahí porque aún no encontramos las respuestas, ¡como si el problema fuese no tener respuesta!, la pregunta es lo importante, siempre ha sido más importante, para que nazca una pregunta algo falseo el paradigma, la parte mala de la historia es que ésta vez el paradigma era yo, lo que se tambalea dentro del mundillo que conozco, soy yo, ¿qué hago aquí, preguntándome por ti cuando se supone todo tenía equilibrio?, y el equilibrio parece una falsa percepción de seguridad, la seguridad es lo peor que le puede pasar a los sentimientos, entonces me siento viva ante la pregunta ¿quién sos vos que no me dejas?.

 

No, no te apresures, me gusta imaginarte desnudo, además aun no acaba la canción, si sales ahora no terminaré de escribir e irremediablemente me iré sobre ti, si hay algo mejor que Pink Floyd es Pink Floyd sobre ti.

 

Sos una maldita duda, ya lo acepté y eso es aceptar el vértigo que das, es aceptar las bases rotas de mi paradigma o sea hacer mías también  todas las fisuras de mi experiencia, y no, no me hables del miedo yo no le temo a la soledad, le temo a que te conviertas en una idea fija en mi cabeza. 



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