Inexistente

El silbo de los poemas.

En su cabeza, ya casi no aquieta el mar
(por eso sus tempestades)
le ruge los días enteros
el silbo de su versar.
Desde que los poemas decidieron
volverse sombra y anhelos
y hurtarle el vaivén a sus olas
para surfear con sus musas.
Le ven esconderse en el bentos,
temiendo que sus neuronas
confundidas como riberas
atraigan a sus escritos
para sepultar sus ocasos.
Dicen que entonces evaporarse
es un recurso obligado
del alma del pobre bardo,
inventado para reeditarse
y no morir postergado
como mueren de a poco sus versos.

Comentarios3

  • Maria Hodunok.

    Bien versado...pero los versos nunca mueren, aunque muera el poeta.
    Complejo escrito, aunque muy bien hecho.
    Saludos.!!!!

    • Inexistente

      Agradezco tu acotación. Hay momentos cuando las "musas" salen de vacaciones y hay que darles su tiempo, y otros.... en que los versos no salen por el "mal tiempo" y se siente entonces que...mueren de a poco los versos. Mis saludos.

      • Maria Hodunok.

        Gracias por aclarar....bueno, las mias salen de vacaciones a menudo.!!!!

      • Dulce

        Una genialidad tus versos, aquí y en otros universos, salaudos

        • Inexistente

          Versos y universos... buena rima. Mis saludos y deseos de que tengas un buen fin semana.

        • María Isiszkt

          Ciertamente a veces las musas se ausentan, pero siempre regresan y dejan poemas así como el tuyo de bello
          Saludos

          • Inexistente

            Coincido contigo. Bueno es ponerlo esa perspectiva. Recibo tus saludos, buen fin de semana.



          Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.