Julián Valdés Vásquez

Otra noche

Otra noche

que parece culminar sin aquel espeso aroma

que no es tan sólo aroma,

que no es tan sólo aire y transparencia,

que no es ni tú presencia ni tu luminiscencia

yaciendo en medio de la oscuridad.

 

Otro amanecer

que no será sin tu recuerdo,

que no verá la claridad elevarse entre la distancia,

entre tu fragancia,

entre el deseo de verte y cerrar mis ojos

como si de a poco hubieses de acercarte,

y permitirle a la desdicha y a la espera

un poco de tu pelo,

tocarte, mirarte, y detenidamente mostrarle al cielo

lo que testifica en la penumbra,

lo que aloja en la nostalgia y el anhelo.

 

Otra noche que no es tiempo,

ni esperanza  ni desconcierto,

ni ansiedad ni miedo,

sino el advenimiento de lo que siempre fuimos;

aves sobre el viento,

azul y lágrimas, chispa y si acaso fuego,

que murió bajo la lluvia silente

y una luna tenue.

 

Otra noche de un te quiero,

te quiero y muero,

muero porque te detengas en mi esquina

sin saber que te observo,

que hables, sonrías, y mires como antes lo hacías,

que esperes el bus de mediodía,

que maldigas,

que acomodes tus cabellos;

sedosos y refinados, y al final,

cuando el atardecer sentencie la partida,

presientas que entre la algarabía

te amé sin que fueses mía.



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