Anacleto

Serenismos

Serenidad es

esa escasa verdad que complementa una sonrisa,

royendo, aherrumbrando un disgusto

hasta volverlo cenizas.

 

Usted, cómplice y motivo de mis tranquilidades,

conoce mis serenismos

porque son sustanciales entre sus labios y los míos.

 

Cuando no quedan sures de los que hablar,

ni nortes tras los que correr,

surgen dulcemente envidiables los besos

y los caminos,

pequeñas grietas en la historia,

piedrecitas sin sentido que tejen el muro de la pasión.



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