Esteban Mario Couceyro

El correo

Cabalga enloquecido

sin medir el riesgo

huye

Con la locura del miedo

corta la cincha

pierde la montura

casi cae

agarrando las crines

logrando mantenerse

………………….

el caballo se encabrita

relincha

y corre espoleado.

 

La foresta

oscurecida por la temprana noche

semeja túneles

sin cielo

sin destino.

 

Pierre gira su cabeza

y ya no ve

a sus enemigos

pensando en llegar

y poder entregar

el mensaje

lacrado

definitivo

por el que casi dio la vida

en esa taberna del camino.

 

Amanece en la posada

Pierre y su monta

se detienen

en una nube de polvo

y resuellos.

 

La débil luz de la farola

apenas muestra

al hombre de capa y sombrero

que sale al encuentro

desde las más absolutas sombras.

 

Pierre, al límite de su cansancio

le pregunta

¿Cuantos días tiene el sol?”

Y el hombre contesta

Tantos como el mundo”

 

Entonces Pierre

entrega el mensaje

diciéndole

Vie la france”.

 

Pierre, ingresa a la posada

pide comida

y que atiendan su monta

con la calidad que él mismo merece.

 

El tabernero

ignorante de lo vivido

mira sonriente

con su único ojo

pensando en la locura

que por esos días

pueblan los caminos

de la Provenza.

Comentarios2

  • Alberto Escobar

    Sugerente. Saludos

    • Esteban Mario Couceyro

      Es un brochazo de aventura, en un ambiente propicio. La situación "del correo", en épocas de intrigas, es la misma variando los contextos de cada tiempo.
      Te agradezco la atención.
      Un abrazo desde el sur
      Esteban

    • Beatriz Blanca

      Hoy regresamos en el tiempo y disfrutamos de los correos de a caballo en épocas conflictivas (no ha cambiado mucho), el peligro de la indiada y los rebeldes gauchos. Época de aventura.
      Un saludo con sabor poético, en el día de la poesía.

      • Esteban Mario Couceyro

        No sabía que hoy es el día de la poesía..., bueno feliz día para vos. En cuanto a los mensajes y sus "llevantes", hay una constante dónde solo cambia el escenario de cada tiempo.
        Pero creo que por estos tiempos, ha perdido el romanticismo de otras épocas, hoy la intriga es un tanto ramplona.
        Un abrazo desde el estribo..., yo aún no los perdí...
        Esteban



      Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.