Likotoana

Amor virtual

Esconderme detrás de una pantalla

(Haciendo justo como dije que no haría)

Siendo consciente de que no miras mi última conexión

Devuelta al inicio, oh quién lo diría.

Me gustaría escribir acerca de tu risa

De tus pestañas al reírte

Me gustaría haber memorizado tu manera de andar

La que vi únicamente cuando te fuiste.

En pleno siglo XXI es la historia de muchos jóvenes;

Un mensaje, una sonrisa, poco a poco crece la ilusión

Hasta que llega un punto donde dependes del celular

Donde chillas cada vez que vez una notificación.

Un término que dice pura tecla

Podría bien expresar nuestra posición

Sin embargo, aunque mis amigos no lo quieran

No dudaría si se pudiese repetir la ocasión.

Al principio eras un nombre en la lista

Un mensaje nuevo en la bandeja de entrada

Y ya sabes, pues, la cabeza y el corazón

Llegaron a tener en común nada.

Después se volvió tu nombre el primero de la lista

En Messenger, Snapchat, Whatsapp

Hablando todo y todo el día

No cansándonos de sonreír a la pantalla jamás

 

 

 

Quedarnos hasta tarde con audífonos y la luz apagada

Intentando no despertar a los demás

Susurrando chistes y pequeños pero cargados “Te amo”

Mil por segundo, sino más.

Luego, cuando por fin se despedían

Eran otras diez mil palabras de amor

Para dejar ese pequeño portal electrónico a tu lado

Y acostarse con una sonrisa que no entra en el colchón.

Poco a poco se hizo costumbre

Hablar, hablar y hablar

Y si por milagro no hablabas con esa persona

Tu mente en ella no paraba de pensar.

Así pasaron días, semanas, meses, me atrevería a decir

La primera pelea, el primer encuentro, los nervios

Y el corazón desbocado al verlo…

Dios, no dejaba de latir.

Párrafos llenos de emoticones y emociones

Rojo por aquí, corazón, corazón y corazón

Su chat parecía una competencia

“¿Quién aprieta más veces del corazón rojo el botón?”

Hasta que una noche, no hicieron videollamada

Una noche, no se desearon dulces sueños

Esa noche sentiste una sensación amarga

Pero lo ignoraste, pues… eran detalles pequeños.

Así siguieron hablando, pero algo sucedía

Imposible aparentar

Sin embargo, como nada era en realidad seguro…

Lo decidiste de nuevo ignorar.

 

 

 

Ya nunca más hicieron videollamada

Tú no llamabas, porque sentías que llegabas a molestar

Ya rara vez se decían “Te quiero”

Pues las palabras nada parecían significar.

Así pues, se fueron distanciando

Cada vez más y más

Hasta que no reconocías a la persona en la pantalla

Aquella misma a la que el día anterior no parabas de besar.

Seguía frío, incómodo, inalcanzable

Un abismo se abría cada vez más

Y no importaba cuánto intentases, cuánto gritases

Estaba tan lejos que no te podía escuchar.

Así llegaron minutos de silencio en el chat

Diálogo momentáneo, rápidamente suspendido

Así llegaron las respuestas lentas

Y las temibles horas que al lado rezaban “Leído”

Decidieron tomarse un tiempo

Para pensar, acordaron los dos

Sin embargo, tú sentías que era el fin de todo

Sentías que hasta ahí había llegado el efímero amor.

El tiempo pasó, mirabas el chat vacío

(Lo borraste pues era muy doloroso para conservar)

Preguntando si mandar un último primer mensaje después de no recibir respuesta

(Nunca era el último, cabe mencionar).

Así, te quedabas minutos viendo el puntero parpadear

Escribías cosas que borrabas, rehacías y cambiabas

Cosas que nunca te atreviste a enviar.

Hasta que llegó el momento en donde llamarse amigos

No se sentía como caer a un mundo sin mar

Llegó un punto donde no dolía tanto

Donde incluso podían hablar con normalidad

Sin embargo, te dijo que te extrañaba.

Dijo que si mantendrían ese tiempo

Sentiste cómo el mundo colapsaba

Sentiste todo renacer dentro.

Lo odiaste tanto por derrumbar lo que construiste

Por confundirte con dos palabras tan simples

Lo odiaste por no ayudarte a superarlo

Pero lo odiaste más porque tú también lo sentiste.

Sentiste su ausencia

En cada una de las noches sin escuchar su voz

Lloraste su falta

Las tardes que mirabas con tristeza las pocas fotos de los dos.

Nadie sabe cómo acabó la historia

Supongo que en realidad nunca se termina de escribir

Pues después de un amor llega otro…

Y pues nunca sabes cuándo un texto de alguien vas a recibir.

Comentarios1

  • Joselin Guzman

    wow, muy hermoso. Una realidad a la que todos nos exponemos supongo



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