Ludvaldo

SONETO POR LA MUERTE DE LA AMADA

¡Canten los Cielos con ardor la gloria

del ángel nuevo que en sus filas tienen,

querubes y virtudes fuerte suenen

sus trompas y clarines con euforia,

 

proclamen los arcángeles la historia

sacral de mi Semíramis y llenen

el Éter con sus voces y resuenen

hasta este plano de mortal escoria,

 

y súmense los númenes gentiles

al loor de esas huestes más sutiles,

y Apolo y sus hermanas del Parnaso

 

celebren con sus artes de mi amada

el triste y a la vez festivo paso  

al Empíreo, que ayer gozó su entrada!

 

Osvaldo de Luis

 

Comentarios1



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.