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La luna en el centro.

La luna en el centro del manto eterno,
luciérnagas reflejan la luz extinta
rumor de pasos de cangrejos intrusos,
imitando las acciones del hombre,
el avance de ellos similar al nuestro.

Huyen las especies del cazador,
usar la inteligencia para el maltrato
y no para supervivencia es pecado,
no religioso, más bien, universal.

La guerra infinita entre razas idénticas,
luchando entre ciencias compartidas, robadas,
o algunas distintas, provocando la perdida,
de la pureza divina que guarda nuestra tierra.

La prudencia no tiene lugar en el presente,
no la tuvo en el pasado, esperemos llegue en el futuro;
el roció cubre las auras matutinas de las flores no marchitas,
del animal inocente que entrega amor noble y respetuoso.

El sol en el centro, atacando nuestro cielo,
quemando los hielos, los continentes de hielo,
derrotando lo prohibido, traspasando la atmósfera,
evaporando los átomos destructivos del clima,
aniquilando especies por las acciones del humano.

El universo tiene un sentido simple, vivir y dejar vivir,
pero el hombre no comprende que no todo es poder,
la vida es algo más que el tener, se necesita comprender
sin herir, encontrar las formas del laberinto y subsistir.



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