Necrofagotimes

Ladrones ladradores.- (Versión Bolsillo de Dama; 16/03/2017).-

En la trinchera cotidiana, allí
Donde no hay victorias o derrotas parciales,
Y corrigen al cielo ennegrecido los fogonazos
De mil palomas blancas como la noche;
Allí te amo más que al polvo que me mantiene.
Concédeme este vals apresurado.
Latiremos, rutilantes, como enfrentados espejos.
Gírame cual vinilo en translación,
Hasta que el púlpito teatral, siempre aburrido,
Despierte de sus sopores y nos conciba con sus ojos.

 

No lo creo, y al no creer, aún así te estoy creando:
Gestación etérea de la voluntad del barro purísimo,
Se resquebrajan las columnas, ¿Hemos perdido el eje?
Alguna tempestad siempre sacude, aunque el árbol
No esté para bollos.
Déjalos que hablen, o que callen,
Que aprendan que el idioma Padre de todo humano es el silencio
(O, aún peor, que teman que el idioma Abuelo
Sea un sórdido grito en medio de la noche del mutismo).

 

¡Ah, pero no puedo reincidir en esas farsas
Que suponen estar de un lado cuando siempre
Enclavé en el Otro!
¡Doblegaremos el infinito como un papel
Hasta volverlo un barquito en la corriente!
No habrá un robo entre nosotros,
¿Qué, todo nos lo damos?
Porque haces las preguntas que no requiero
A las verdades que, sí, un poco necesito.



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