Ludvaldo

SÉPTIMO SONETO A AMOR

Infante infausto cuyos falsos fastos

nefastos y su efímero alborozo

al viejo necio engañan como al mozo

pues muestran oros pero esconden bastos,  

 

deidad que en faunos mutas a los castos

sumiéndoles del Báratro en el pozo

y que en las bolsas causas gran destrozo

del pobre y del magnate con tus gastos,  

 

trabajo como Heracles no los tuvo,

plaga como en Egipto no las hubo,

de Adán y de su prole archienemigo,  

 

poder que incluso Marte no contuvo,

a gritos y con rabia así te digo:

¡por todos tus desastres te maldigo!  

 

Osvaldo de Luis

 



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