Ludvaldo

EL ANSIA QUE NO CESA (SONETO)

Cuando era tuya, de tus fuertes brazos

ansiaba aprisionarme en las cadenas,

brindarte todo el año nochebuenas

atado de mis piernas a los lazos,

 

romperte a dentelladas en pedazos

tus carnes apolíneas y morenas

o apretujar su pulpa a manos llenas

y encaramarme al Cielo en tus abrazos,

 

y desde que me diste la estocada

horrenda de dejarme arrinconada,

igual que a un cachivache, en este frío

 

y lúgubre destierro, de tu brío

viril y de tu carne idolatrada

la gloria con más ansia incluso ansío.

 

Osvaldo de Luis



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