Santiago Miranda

Perros de ciudad

Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro (...) que el hipo
de cien perros botados a morir" - P. de Rokha

Huddle a doorway with the Rain Dogs
For I am a Rain Dog, too
Oh, how we danced and we swallowed the night - T. Waits

 Nosotros, también fuimos condenamos
a llevar la marca de los cinocéfalos, errando
por los siglos de los siglos - Anónimo


Con ella, mi espalda partida, prosigo
olfateando mis huellas difusas, no hay
en las calles, fuera el recuerdo, marcado
de un mundo seguro, prosigo tímido, alcohólico
atestado de música en las entrañas, una partida
jugar-ser jugado, perder-o-ganar ; morir, continuo
bifurcado el camino; la lengua estalla en llamas
- de ser, de sed desértica, maldita -sea la maldición-
escucha esta lengua, muerta, acaban de anularnos;
mercados y estrellas, desalojados de un hogar
que solo fue ficción, cesantes, por vocación
buscando, algo más que el placer para llenar
el vientre, vacío;

Nos olfateamos el deseo en la mirada
devorándonos a la mínima pizca de poder
que atisba en la mirada, o en los vestidos
de tu parra hija de Eva, o mi entrepierna, hijo
de adán, pero no mi cola, que no se mueve para tí

Y llueve ruido sobre nuestras cabezas estelares
catódicos ánodos de guiones sin historia desechados
ultimados dentro sin llegar a desparramarse, jamás:
arriba ------ ----- -------- ----- ----- -----
las manos. llegaste tarde, eras (o en mi coa: fuiste)

Conéctate al mantra -metastasis- metarial
metamaterial de rincónes y neoplasmos vagos
la misma canción una y otra vez
los deshechos (sujetos u objetos)
cruzando las monofónicas tuberías
de metro a codo subterráneo, del azar
la ciudad es un cristal quebrado
-hasta ser polvo, en tus zapatos
empolvados, acarreas toda la ciudad
roma, mi vida, ardiendo, amor (ne nif)-
que se fragmenta a mi visión, tengo
miedo de no ver, excepto tu desilusión
alucinatoria, siendo de agua salgo al aire
a respirar, agitar la angustia-o-excitación
(cuanto placer cuando vienen pegadas juntas!)

Me voy como perro, por que amé
como perro hijo de perra, te amé
pero no importa más que recorrer
calletrascalle ciudadatrasciudad
esta lluvia interna es el diluvio
universal-inmemorial lo desconozco
mi origen que a la vez fue el tuyo
¿tuve alguno? ¿no estuvimos desde
siempre aquí incrustados? ¿no volvimos
acaso? ¿a escribirnos las mismas nimiedades
una y otra vez bajo el fuego enemigo?

Con cuchilla y sangre, inscribirémos
nuestro nombres en tu carne leño-astilla
vándalos de recámaras amatorias por la noche
u cubículos laborales por el día, ahora hablamos
del árbol del conocimiento, el que forzamos
para abrir sus puertas de delirios
y talamos y ocupamos para calentarnos
las manos en invierno y contar sus nudos
de retoños genealógicos puestos al fuego
o al entredicho, nuestros relatos de embrollos
familiares y escollos, te ríes
de mi búfido en rima, prosigo
irremediable, cantando hombres rotos
como estrellas en lo alto, crucificados
(hipnotizados ambos en el camino, observamos
con la cabeza en alto y no de orgullo)
quemando sus últimas cartas -as o joker-


Escoje;
Esta noche caminaremos
y no vuelva la cabeza tras el llanto
en las ventanas de los departamentos
-habitadas por sirenas o medúsas, tú
:Eurídice o Ruth de Lot- nos salpica
la baba o el candor de la masa o el mar
irrumpen en marejadas, es una pareja amando
un niño magullado, un gato atrapado en el acto
una daga enclavada a un vientre, un puñado
de insomnios y consumidores y tú, me dices
no hay huellas, para nadie, nadie afuera
y tú escoges; pero esta noche caminaremos fuera

 



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