QUINSONNAS

TACTO

 

Sentados sobre un banco de pudores

quitamos al decoro varios nudos

al ir imaginado estar desnudos

con plenas, las mejillas, de colores.

 

Dejamos disiparse a los recatos

rozando con las manos nuestras almas

y ardiendo de lujuria, por sus palmas,

proponen amorosos arrebatos.

 

Hacemos a las normas caso omiso

tratando de saciar dos apetencias

y aparte nos dejamos las decencias

siquiera sin pedirles ya permiso.

 

En cueros descubrimos nuestras pieles…

…¡Y alzamos en su honor estos laureles!

 

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