J.R.Infante

Apretar un nombre de mujer



Apretar un nombre de mujer

entre mis bíceps aerodinámicos

mientras empalago los labios

de carmín o rosa mancillada

                                      supone

medio reloj de arena. Despierto

cabalgando como el poeta,

trasladándome sin remisión

por voluptuosos montes escondidos.

Nobles manos me moldean

y del interior de la caverna

emanan ligeras voces.

                                Torpes voces.

vomitan sobre mi pecho

palabras y más palabras. Sudo.

Por un instante te desnudo con

delicadeza.

                      Ahora soy jinete,

          Luego me hallo de cubito supino,

Quiero acelerar mis pasos,

tengo inexcusable prisa.

                       Tus besos

me sitúan más atrás, bailando;

          roces púdicos, toques permisibles

y amalgama roja de labios

que se cobran una por una las arenas.

                        Primeros planos repetitivos,

primaveras, dimorfismo sexual,

lianas negras donde clavo

las uñas

para de un decidido impulso

ascender al infinito.

                       Ahí sigue la fragancia

ahí el hedor respirable.

Me planto ante el espejo

y está vacío.



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