Ludvaldo

MAÑAS DE DONJUANES Y BELLAQUERÍAS DE COQUETAS (SONETO GALANTE)

Acalla tu airadísima protesta,

pues, Fili, soy tu noble y casto amante,

quien vence los impulsos del infante

alado torpes, aunque arder me cuesta.

 

No huyas mi zurda, que intención honesta

la mueve a acariciarte en el semblante,

más bello que el del Sol cuando en Levante

resurge con su vista en el Sur puesta. 

 

Y ahora en mi diestra posa la alba mano

y párvula que a un creso fue entregada

por la Fortuna en desigual sorteo,

 

que asirla yo un momento no es insano

y ser en ella tú por mí besada

las leyes no conculca de Himeneo.

 

Osvaldo de Luis.

 



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