Luis Velázquez Buendía

SEPTIEMBRE

La naranja aparece en el centro

de gravitación. Alrededor suyo

cae la incertidumbre de los días,

nebulosos planetas, cae la nada

tranquilizadora, las palabras

que se abultan y se desmoronan,

el obstinado signo de interrogación

desamparado como un leño seco.

 

La naranja un día sobreviene

en el frutero (mi mujer la compró);

no estaba el mundo preparado para ello;

como si a consecuencia de una herida

aún se retrajera, quiero decir que

la conciencia que teníamos de él

era tal vez menguante; la naranja

se apoderó de ella sin dificultad,

el mundo

                no parecía.



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