Carlos Daniel Romero Omaña

Habito de Escrito

Tanto escribo.

Tanto que no es mío.

Tanto escribo.

Tanto que es mío.

 

Fulgantes momentos vacuos,

cargados de parafernalia sin sentido,

llenando el vacío de tan solo momentos,

en el firmamento de soledad.

 

Brillantes instantes de frivolidad

marcados con marco de sentido,

allá por donde pasa la musa.

Por donde no,

es solo revoltijo,

masa informe.

Hermosa hasta el basta,

donde surge bello,

los oscuros recovecos

 

Con cada plasmar un poco más se va,

hasta tal punto en dudar,

quien sabe algún acabar,

ese llamando intransigente.

 

Escribiendo siempre,

inspiración momentánea.

 

Se va tanto en un verso,

existiendo realmente un momentun,

 

Cincelando palabras,

borradas en soplidos,

mintiendo gritos de papel.

 

Tanto escribo.

Tanto que no es mío.

Tanto escribo.

Tanto que es mío.

 

La bruma clara en neblina,

guía el andar,

de quien solo puede mirar,

en esas habitaciones,

pequeñas,

de mentes.

 

Entrañas luminosas,

por donde tocas,

todo medico peligroso dice,

sacarlas andar.

Con eso toques te vas a matar.

 

De ahí surge

la nieve oscura,

en horas taciturnas,

de afán correspondido.

 

En amantes de papel,

trazados en tinta,

hechos de instantes



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.