Natanael Berrios Sandoval

Lo inexplicable...

 

Allí comenzó a totalidad,
en el eterno silencio de mi vida...
Allí inició por completo,
en el vasto horizonte de tu mirada...

 

¡Sí! Desde el lejano Oriente logré ver
el resplandor ingenuo de la aurora de tu cabello.
Sutilmente, entre el cisne celeste, vislumbré
el destello afeminado de tu membresía en las Pléyades.

 

No obstante, fugazmente tu calzado acarició el mundo.
Como cariátide helénica, deslumbraste mi razón;
como musa quimérica, llenaste tu amado,
aunque nunca, mi princesa, usurparon tu irradiación.

 

Contigo bien acarreaste tu nebulosa excelsa,
y entonces, fui partícipe del principio de nuestro cosmos.
¡Conmigo deprisa formaste el idilio inmenso
que suavemente fue conquistador de mi prosa!

 

Y tras largos insomnios, suprimió mi estigio
tu caricia idílica, ¡tu delicada sonrisa!
Y desde oníricas fantasías, obliteró la execración
ese beso laudable, ¡tu suntuoso corazón!

 

Mi reina, pedazo de mi ser, ¿recuerdas?
¿Cuándo bajo el firmamento empírico, declaramos el pacto?
¿Cuándo entre los poemas intangibles, expresamos mi dolor?
¿Cuándo de tus pensamientos netos, alimentamos el amor?
¿Cuándo en el cenit romántico, tocamos tu alma?

 

Yo recuerdo absolutamente todo...
¡Cuando uní mi galaxia corporal a tu
constelación sensible! ¡Qué feligresía de estrellas!
Cuando descubrí tu caudal sanguíneo en tu
dinastía ineludible. ¡Qué recuerdos sin tristeza!

 

Pero.... Siempre los hay.
Orión secuestró tu presencia; procuró llevarte lejos de mí.
Y ella confabuló con él. Te desamparó en la nada abismal...
Pléyane lloró tu ausencia; lamentó cortamente, excepto yo...
¡Oh, cuánto envidié yo la condena fatal del prístino Atlas!

 

El universo se hizo sordo a mi clamor austero
y perdí con mis lágrimas el verso que hicimos.
Mi yugo se declaró firme en su fuego abrasador...
Y yo quedé entre la espada y la pared...

Entre tu pérdida y tu recuerdo...

 

 

Natanael Berríos©® 

Comentarios2

  • Joselin Guzman

    Hermoso

  • pani

    BRAVO...



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