Victoria Monsalve

DINAMITA LA MEDITACIÓN

Suplicar en silencio la confesión
mirar por el ojo amante el todo
porque del todo soy
del todo pertenezco
con aportes cínicos míos traslucidos.

El tamboreo en mi respiración
es mi tonada favorita
es el soundtrack de preferencia
en esta visita guiada
a mis junglas espesas,
hachas perforan al indestructible cerco
dinamita a la meditación,
ceden el espacio prontuario
para dar inicio a la caída de mascaras
y ver las cicatrices menos tristes
que se difuminan en mi cara,
las tristes solo las degüello,
Van en fila india
junto con mis paradigmas emocionales
que van a ser desollados,
directo a la hoguera de brujas.

Desollar tanto
que me inhibe y ya no crezco,
enrollar esa piel
envolver en papel de regalo
y llevarlo a los suburbios
de la literatura
a ver si alguien quiere escribir sobre eso
si le pueden sacar provecho.

Deshojar
los prejuicios estigmas
olvidar los metales pasados
que día tras día sacan costras
y yo de ingenua me las quito
¡Que ardor!
Dividir el pensamiento
frenarlo botarlo
y ser esa agua que corre río abajo
sin pensar en los peligros
que me esperan en alta mar,
vivir por vivir,
ser sentipensante.

Victoria Monsalve, 2015



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